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martes, 21 de agosto de 2012

Reconoces

Esa sensación de terminar un libro?
Uno que te haya gustado, que te haya cautivado desde el principio, y que cuando vas llegando al final te encuentras con la paradoja del buen libro, por una parte quieres leer el final, pero al mismo tiempo quieres que nunca acabe. Aunque eso nunca sucede, no?
Acabo de despedir a Charles. No a Darwin, sino que a Bukowski.

Fue bueno, maravilloso, mientras te leía y podía comprenderte, o al menos acercarme a la comprensión.
Esos años (como 6 desde que te conocí) fueron.

viernes, 20 de julio de 2012

Es tarde

Del día viernes. Hoy está de cumpleaños mi hermano, adelantandome por unos cuantos meses en cinco años.

Hace más de una hora que salí de mi casa. Llegué a la universidad para esperar a alguien que, cuando llegué, me dijo que no alcanzará a llegar, aunque en el fondo, lo sabía de antes.
Miré en el paradero esperando esa mágica coincidencia que te hace sentir bien, que te hace sentir apreciado, pero el paradero estaba lleno de gente extraña, y nadie me miró con más que recelo.
Venía en un asiento, un poco sudado a pesar del frío, con sed, sobre todo con sed, y las páginas pasaban y pasaban y cada poco rato veía unas marcas de dobladura; alguien que leyó antes el libro no usaba marcapáginas y no encontró nada mejor que doblar las esquinas, un método que muchas veces usé en los libros que debía leer para el colegio, de un modo obligado.

Venía leyendo Bukowski, y con la inspiración de la asquerosidad de sus relatos me dieron ganas de no hacer nada. No venir a los computadores y bloggear, darme una vuelta por la casa del primo e invitarlo a una cerveza.
Desde que Jack murió que es bastante triste pasar por la botillería y ver que están solos atendiendo.

Por cierto, pasé todos mis ramos, entre ellos análisis, ramo de mierda que me hizo sufrir.
Ahora, puedo decir que sé topologias y voy en camino a ser matemático... ingeniero sí, así que no vale tanto.

Ya es tiempo de irme, y no llegaste.
A pesar de que te pedí antes, que porfavor, llegaras.

jueves, 14 de junio de 2012

Has sentido esa sensación

Un poco parecida a otras, pero totalmente distinta.
Es una mezcla de miedo, de exitación, de ansiedad y algo que no sé describir.
Pero el corazón palpita fuerte.
No rápido, pero sí fuerte.
Y es cuando sabes que pelearás y lo único que quieres es abrazar, besar y no pelear.

Y lo sientes raro, sientes el corazón y te acuerdas de ese poema de Bukowski que en su momento te gustó y que incluso memorizaste. Uno que habla de un pájaro azul.
Y no te sientes bien porque sabes que con cada pelea te endureces más.
Y encuentras que ya es suficiente.
No quieres ser un tipo duro.

Y no quieres más pelear. No con quien amas.

martes, 12 de junio de 2012

Cuando leo a Bukowski

Siento que la vida es una mierda.
Pero no es una sensación mala, es sólo saber que la vida no siempre es buena, no todo sale bien con solo querer que las cosas salgan bien.
No hay justicia divina esperando para rescatarnos, simplemente la vida es, y te conformas y vives feliz o crees en algo para no creer que no hay nada.

Y leo y lo desprecio.
Y leo y lo envidio.
Y leo y lo admiro.
Y leo y me repugna.
Pero por sobre todo, leo y sé que quiero saber algo, pero no lo sé.


Hoy mi mamá hizo queque de zanahoria. Antes no me gustaba el queque de zanahoria.
Recuerdo que había y yo comía, pero no era que me gustara.
Hasta que un día, no recuerdo por qué, me empezó a gustar.
Así como el agua mineral con gas.
Y un montón de cosas más.