Fue un día largo. Entre despertarme temprano y hacer como que ordenaba la pieza, tomar la bici, emocionarme y partir pedaleando pal cajón. Adelantando otros ciclistas, con la respiración entrecortada, maldiciendo el día que se me ocurrió fumar cigarros [los dejaré], subía y subía las pendientes, en el cambio pesado.
En la curva de la muerte llamo a Martín y le digo: estoy en el aire, ven a abrir.
Llegué y me quedé hablando con los tíos, tomando cusqueña. Pensaba en el cusco.
Choripanes con merkén, más cerveza y tiempo apretado para volver a mi casa. El viento en contra se hacía notar, pedaleaba hasta más no poder.
Acá almorcé un poco, y dormí. Llegó mi familia que hace tiempo que no veía. Tomé cervezas, nos reimos y recuperé el tiempo perdido, entre historias, chistes y recuerdos. Mucha torta, un café cargado entremedio y después se fueron.
Me quedé acá, aconsejando a mi hermano. En un rato fumaremos, subiremos y seremos hermanos.
No debo olvidar, mañana está de cumpleaños mi mamá.
Por cierto, mi sobrinito murió.
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lunes, 27 de febrero de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
Jim o Janis
Tengo un nuevo sobrinito. Hoy mi hermana llegó temprano con un gatito, de tres o cuatro días de vida.
Lo había encontrado en un techo, muriendo y llorando como un loco, y se lo quedó. Hoy lo llevamos a la piscina que fuimos en pirque, y al asado que hicimos. Harta tela de por medio, y piscina porsupuesto. Casi todo el rato mi sobrinito durmiendo, pero cuando se despertaba lloraba, veíamos como reptaba, le dabamos leche y volvía a dormir.
El nombre lo decidí yo. Cuando salió una canción de The Doors dije: tiene que llamarse Jim, por Morrison. Y si es niña preguntaron, Janis po, obvio
Ahora, estaba llorando y buscaba una teta. Si le dabas el dedo meñique lo masticaba. Le di leche y se quedó dormido arriba mio, haciendo un ruido que quizás es un pequeño esbozo de lo que será su ronrroneo, y moviendo sus patitas, que parecen ni acabadas.
Para qué hablar de sus ojos, aún cerrados como un bebé.
Cuando vuelva del viaje, estará más grande mi sobrinito.
Lo había encontrado en un techo, muriendo y llorando como un loco, y se lo quedó. Hoy lo llevamos a la piscina que fuimos en pirque, y al asado que hicimos. Harta tela de por medio, y piscina porsupuesto. Casi todo el rato mi sobrinito durmiendo, pero cuando se despertaba lloraba, veíamos como reptaba, le dabamos leche y volvía a dormir.
El nombre lo decidí yo. Cuando salió una canción de The Doors dije: tiene que llamarse Jim, por Morrison. Y si es niña preguntaron, Janis po, obvio
Ahora, estaba llorando y buscaba una teta. Si le dabas el dedo meñique lo masticaba. Le di leche y se quedó dormido arriba mio, haciendo un ruido que quizás es un pequeño esbozo de lo que será su ronrroneo, y moviendo sus patitas, que parecen ni acabadas.
Para qué hablar de sus ojos, aún cerrados como un bebé.
Cuando vuelva del viaje, estará más grande mi sobrinito.
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