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domingo, 18 de noviembre de 2012

Quilmes

Me enteré de que me habían cagado, y luego de la primera explosión de ira, enrolé y partí al súper.
Pregunte por las becker, y los six pack de Quilmes costaban lo mismo.
Salí con uno en la mano y me vine.

Destapé, aspiré y así paso la tarde, un millón de cigarros, y una lata tras otra.

Fue una buena despedida, con el roro incluido, para el mejor periodo de mi vida.

Pero se viene mi cumpleaños y no puedo estar así
Algo haré, el luto tiene que ser suave.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Amundsen*

Casi siempre es igual.
Está oscureciendo, el arrebol es un triste recuerdo, pero aún hay luz suficiente; así que camino sin preocupaciones.
Siempre es en la calle, en la cual no hay autos, a pesar de que la luz correspondiente para ellos en el semáforo está en el color verde.
Así que yo cruzo, nada me puede pasar. En eso, escucho un susurro, una risa, una maldición y el sonido del caucho estriñendose contra el suelo, para luego oír un crujido y pensar: primero la rodilla, ahora vienen las costillas, para luego salir volando por los aires, mientras un auto que no soy capaz de ver se aleja en la penumbra.

Y mi último pensamiento seria: nunca pensé que Alberto Knox y Sofía andarían por acá.

* No sé si el apellido está bien escrito.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Clok

Suena la segunda lata del día, al abrirla después de borrar todo lo que había en mi pizarra. Me quedó claro que ya no tenía sentido que siguiera allí.
Me volví a acostar, pensaba en que ahora es terrible que me empiece a dar alergia el pelo de mis gatas. Llego a mi casa y no paro de toser, aunque ahora con la ventana abierta se aligera mi tos.

No sé qué pasó con mi bicicleta. Es como si quisiera hacerme la carrera más difícil, y de pronto dejó de ser ella misma. No noté nada cuando la miré, esas fallas usuales, algún ruidito en particular. Sólo era como si no quisiera que la montase.
Así que otro pilar cayó.

Se me fue la imaginación.
Ahí quedó el post.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Me siento enojado

Enojado, y con ganas de romper cosas.
No entiendo mi vida, quiero dormir pero tengo que terminar de revisar el montón (más de la mitad) de controles que me quedan, tengo que aclarar mis sentimientos, quiero sentir sus brazos, quiero hablar, quiero actuar conforme a lo que pienso, quiero saber qué cambiará, quiero saber si es suficiente con querer.

Me gustaría una persona, y no un personaje.

lunes, 3 de septiembre de 2012

While my guitar gently weeps

Después de casi tres años desde que escuché por primera vez a Pedro Aznar, en ese parque O'higgins lleno acompañado de esas personas que siempre han estado y otras que no están, encontré al fin la canción que hizo que me gustara.
Fue un poco de suerte, un poco de añoranza, pero ahora que tengo la canción que quería la pasaré al ipod y podré ir escuchandola, suavemente, en esos viajes interminables en micro.

Estábamos hablando con Martín, ya había pasado el arrebol y salían las primeras estrellas, de amores y desamores. En eso le dije: cállate, escucha la canción que este weón está tocando, y disfrutamos en silencio casi toda la canción.
Después vino el reconocimiento de Décimas, para luego irnos, un poco embriagados por todo lo que había pasado ese día.

Ayer, había decidido junto con muchas otras cosas dejar de bloggear.
Ya no me interesaba como antes, y dentro de las últimas cosas que han pasado en mi vida no me sentía cómodo exponiendo todo acá, con la simple excusa de querer escribir. Seguiría escribiendo, pero dejando todo como un borrador, como usualmente expresamos lo que no queremos decir.
Pero de pronto me metí al blog, vi que Troche había subido una nueva foto (el gato lo saqué de su blog) y me animé. Por qué no?

Ya no estamos juntos y todo es raro. Creo que me he convencido de a poco que no me gustan las situaciones en las que no sé nada, y esta es una de ellas.
No entiendo, y las cosas que sé no sirven de mucho para poder pensar.
Pero de a poco vuelvo a entender todo. Poco a poco. Pasito a paso como dirían las hijas de mi prima.
Pero luego todo se desmorona denuevo, y no entiendo nada y no quiero nada.

Cosas que hice:
Dejé de usar el aro en la oreja.
Me afeité el bigote.

miércoles, 20 de junio de 2012

Y lo bacán

Es que en cierto momento me hice experto en no hablar nada.
Hacer como que las cosas son igual que antes.

lunes, 18 de junio de 2012

Y soy tan longi

Que terminé la prueba y dieron media hora más.

Y sigo terrible picao :(

En volá subía la nota.

viernes, 15 de junio de 2012

Se acerca el fin de semestre

Y yo me siento mal por haber leído a Bukowski, por querer cambiar todo lo que tengo por un vacío, por la nada, por la seguridad de la inseguridad y por borrar recuerdos.
Y porque no he estudiado nada y me confío en que siempre hago lo que quiero.
Hasta aprobar en las pruebas. Pero quizás ya no sea así.

Qué sucedería si la vida empezara denuevo al conocer a cada persona¿
Qué sería de nosotros al crear una nueva existencia en cada momento.
Sin duda nuestra vida sería de otros, y la vida de otros sería nuestra.
Pero por completo, es decir, desde cero.

Y algo así ocurre. Pero a veces hay rastros que a uno no le gustan. Porque te recuerdan que eres persona también, y que también estás cagado de miedo.

Y sé que algún día, quizás mañana, quizás en un año, quizás nunca, tendré la necesidad de irme.
De no hablar, sólo caminar y caminar.
Y quizás correr.

Y es en ese momento, cuando esperaré que me sigas.
No te lo pediré.
Pero lo esperaré.

Y todo lo que quede atrás, atrás quedará.

sábado, 28 de enero de 2012

Como casi nunca

Iba yo, sin ganas de leer, quizás viendo con esperanza algún asiento, quería ir descansado. Tenía caña, pero esas cañas que puedes vivir con ellas. Pensaba en que iba tarde, en la mañana salí bastante apurado, y a pesar de tener ganas de afeitarme no alcancé.
De pronto, mirar para el lado, sonreir y saludarnos, como muchas veces ha sucedido. Pero esta vez era distinto, algo había. Al principio una conversación normal, las típicas miradas hacia atrás del hombro izquierdo de la otra persona, un interés bajo. Pero, no sé si fue porque la micro se llenó que el interés fue creciento, nos acercamos, nos mirábamos más.

Esa tensión acumulada, el potencial de lo que podría pasar, terminó al tocar el timbre.
Fue otra de las historias de las cosas que no fueron pero pudiesen haber sido, pero una de las mejores.