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martes, 19 de junio de 2012

Suena Pink Floyd

Esa canción que he escuchado muchas veces.
Esa canción que sabes cómo suena pero que cuando empieza la letra igual te revuelve un poco la guata.

Como esa sensación de que se te revuelve la guata. Y queda revuelta, porque no sabes cómo componerla después.
Y sale a flote el tema de las inseguridades, en cómo estamos, y estoy, constituidos como personas. Cómo fue que forjamos nuestras actitudes y nuestras creencias, cómo fue que construimos nuestro piso.
Recuerdo, hará unos ocho años atrás, cuando recién comencé a conocer a Martín, en esas clases que nos hacía el Tito y en las que tanto crecí, que una vez el dijo, desde su puesto sin muchos amigos:
Tenemos que aprender a construir nuestro piso en base a nosotros mismos. No es posible construirlos en base a los demás. Si no somos nuestro apoyo, quién lo será.
Y recuerdo que pensé, qué weón más bacán, tengo que ser su amigo.
Y sé que hemos aprendido caleta del otro.

Y el corazón vuelve a palpitar. No sé bien por qué. Debe ser por ese miedo injustificado a que las cosas se repiten. Algo así como en la torre, sólo que acá no tengo la posibilidad de cerrar el libro y hacer cualquier otra cosa.
Y no me gusta el olor del tabaco quemado, pero quiero fumar más.

Que triste igual que todo lo que esté viviendo no sea real.
Que todo lo que esté viviendo, no podrá ser pleno como pudiese haber sido.
Que pena que se tengan que aterrizar todos los sueños, que no sólo sean sueños que uno quiere cumplir, sino que está casi la seguridad que nunca serán reales, y si son reales, una parte nunca creerá en ellos.

Pero no es tan terrible. Me han hecho creer que la vida es mala, y de a poco lo voy creyendo.
De a poco lo veo.

Y estoy seguro que no te conocí cuando estabas bien, sino cuando estabas peor.
Ya dejaste de creer.

Y no sé qué pensar. Sigue sonando Pink Floyd que ya no es ese post rock obsoleto.
Y pienso en el azar de la vida, en esas miradas que podemos hacer y que cambian todo tu futuro.
Y que no sé si me gustan.
Esa fragilidad, que suena frágil como alguien un día me dijo, me aterra.

Siempre he dicho, desde hace algún tiempo que el paracetamol es malo no¿
Ahora es peor.

Creo que lo único que quiero, es que si todo esto termina algún día, no termine mal.
Por que si no, no sabría qué hacer.
Y qué hago cuando no sé qué hacer¿
Nada. O bien, nada.

sábado, 26 de mayo de 2012

Valle del Elqui

Como todos los años, tuvimos vacaciones de mitad de semestre, las llamadas vacaciones anti sucidio. Y con Martín, con un presupuesto harto menor que el del año pasado, decidimos viajar a la región de Coquimbo, e ir a acampar al valle del elqui.
Partimos el día domingo, no tan temprano como queríamos pero logramos salir de santiago solos, en micro.

Con el x mini en todo momento apañandonos con la música, y mucha yerba en nuestros bolsillos, partimos, y después de muchas horas en un camión un poco aburridos, llegamos al fin a coquimbo.
La mala suerte de quedar tirado en el mismo lugar que en el verano, caminar mucho, dormir en el terminar y terminar tomando un bus, para al fin llegar al preciado valle.

Sabíamos de antes a qué camping ir, pero como los dos somos giles, llegamos allá sin saber el nombre del camping ni nada, sólo que existía. Nos encontramos con unas patagonas que nos recomendaron el Salar de Barbosa, una comunidad ecologica que era camping también.

Nos dedicamos principalmente a consumir drogas y a dormir.
Tuvimos una experiencia, nuestra primera experiencia con lsd.
Y la verdad es que fuimos tan cautos al consumir, además de tirarnos una dosis tan baja que casi no nos hizo efectos.

Y sin una pretención literaria tan clara, pude sentirnos como Ulises Lima y Arturo Belano, durmiendo en una carpa, despertando para seguir durmiendo y pensar, simplemente pensar.

Entre los días de descanso, arrendamos unas bicicletas y seguimos el camino, pedaleando constantemente, en las subidas con un sol que te hacía bajar, caminar o sentarte.
Sin agua llegamos a un pueblo artesanal, fuimos a un riachuelo a fumar y disfrutar unas cervezas.
La vuelta fue genial, alcanzar velocidades muy grandes, curvas muy peligrosas sin usar los frenos, y esa música que palpa tus oidos, susurrando ideas, sensaciones.

Ya el último día conocimos a Aude, una francesa que llevaba viajando por América ocho meses.
Nos llevamos bien altoque, bacilamos bueno y como la noche era muy helada terminó durmiendo en nuestra carpa.

Al volver, se venía un temporal, así que optamos por lo seguro y nos vinimos en bus a santiago. Llegamos acá como a las cinco de la madrugada, el auto del papá de un conocido de la U no estaba esperando y nos acercó bastante el camino.
Estaba esperando la micro, viendo cómo gente se levantaba temprano para ir a algún lugar, y otros que se acuestan tarde para volver a otro.

Llegué muy cansado a mi casa, me duché, tomé desayuno, revisé un par de redes sociales y dormí, dormí denuevo en mi casa.

Ahora, ya ordené, puse la hamaca y me preparo para estudiar, o al menos ese es el plan.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mirtan

Estoy en la casa de Martín y estamos intentando darle formato a mi pc.
Aún no sé si instalar winsiete y mantenerme con ese sistema e ir dandole formato cada cierto tiempo y no usar antivirus por el cacho que significa, o bien instalar ubuntu y quedarme allí.
El problema es que el ubuntu que tenemos no es bueno pa pcs lentos, y el otro sistema operativo que tenemos es kubuntu, que no sabemos tampoco como es.

Y le compré una miel al tío. Como que desde la primera vez que probé miel con cerveza supe que necesitaba tener miel en mi casa para poder siempre tomar.

A esperar que el disco pase todos los datos, después a esperar que pasen de vuelta :(