martes, 20 de marzo de 2012

Gracias

Por entenderme.

Reviso el correo cada media hora. En clases pienso en que me quiero cambiar de carrera. Cada quince minutos creo que es mejor que no me vaya. Al rato sé que es una de las mejores cosas que me puede pasar.
Siento que no entiendo en clases y más me quero cambiar.
Me llega un mensaje tuyo y es bacán.

Tengo ganas de volar. Veo a un cabro que no lo vi en todo el día, me fui a almorzar lejos y le pregunto si quiere.
Nos vamos pal lao, le digo que se raje con una cerveza. Entre risas el tiempo pasa más rápido.

Me dice que está enojada conmigo. No entiendo por qué, ayer ni llegué a la casa.
Pienso en que es pal pico lo que estámos pasando como familia.
Y que más me quiero ir, pero no por dejarlos solos sino por querer escapar.

Y a veces vuelvo a volar. Después como como un imbécil, hasta la saciedad y más y veo que el tiempo no ha pasado. Que los números chicos al lado del dibujo de un correo son de cosas que no me sirven.

Y no sé qué hacer.
Y te quiero decir que no me dejis solo, que estos días es genial saber que estas.
Pero sé que es chato que ande en otra.
Y es terrible.
 Pero eres la mejor.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mirtan

Estoy en la casa de Martín y estamos intentando darle formato a mi pc.
Aún no sé si instalar winsiete y mantenerme con ese sistema e ir dandole formato cada cierto tiempo y no usar antivirus por el cacho que significa, o bien instalar ubuntu y quedarme allí.
El problema es que el ubuntu que tenemos no es bueno pa pcs lentos, y el otro sistema operativo que tenemos es kubuntu, que no sabemos tampoco como es.

Y le compré una miel al tío. Como que desde la primera vez que probé miel con cerveza supe que necesitaba tener miel en mi casa para poder siempre tomar.

A esperar que el disco pase todos los datos, después a esperar que pasen de vuelta :(

domingo, 18 de marzo de 2012

La entrada está programada, así que probablemente no esté aquí cuando se publique.
Lo más probable es que esté volando, volando bajo y pensando, pensando en qué hacer, en todo. Y es genial saber, pensar, que estás allí. Para mi.

Se me desconfiguró el blog y perdí información importante. O más que importante, útil. De esa utilidad un poco práctica, la utilidad de poder recordar muchos blogs que en su momento leí, que en su momento seguí y que, cuando apenas los dejé de ver, olvidé sus nombres. Y vuelve eso, de querer que las cosas sigan iguales, al menos por una semana más, para saber qué pasará y con qué cara deberemos afrontar la vida.

Esta semana me dan los resultados de la beca. Los chiquillos se irán aunque no se ganen la beca, ambos se endeudarán.
Ya no sé si quiero irme. Osea, me quiero ir pero dos años es taaaanto. Tengo puro miedo.

Y escucho canciones bacanes en mi radio favorita pero como no tiene página de internet nunca sé cuales son.

Haré tela hoy. De baja intensidad, enseñar lo básico. Lloraré por las rasgaduras, pero me subiré, me subiré hasta arriba.

sábado, 17 de marzo de 2012

Receta Nueva

Entre esa hambre de aburrimiento y esa hambre de verdad, fui a la cocina y no sabía qué comer. Pero tenía sed, así que tomé el vaso chopero y:

Se llena a tres cuartos con agua helada y un minutos y medio al microondas.
Dos cucharadas de café instantáneo y tres de azucar.
Dos cucharadas de crema y el vaso se llena con hielo.
Se espera a que se derrita, se revuelve [muy importante] y se toma cuando esté helado.

Creo que hay personas que pueden decir que es un café helado, pero no.

Al fin pude volver

A publicar. Había tenido unos errores con el loggeo de la cuenta, pero ahora ya no.

jueves, 15 de marzo de 2012

Me caí denuevo.

Iba con la tela, ya recuperado de la caída anterior cuando la tela se suelta y en un microsegundo ya estaba enredada en la rueda delantera y yo salía por los aires.
Resultado: Mano derecha rota denuevo. Codo izquierdo abierto denuevo. Pie izquierdo con una herida que duele. Hombro izquierdo con un raspón grande, y un dolor agilao en la articulación.
Duele escribir.

Me bañé y me tenía que sacar las gasas del día anterior. Tanto mano como espalda la gasa se quedó pegada y las costras se fueron con ella. Duele como la mierda.

Mis lentes ópticos se rompieron. En realidad es lo que me da más lata. Eran de mi abuelo. Busqué la parte que desapareció un buen rato y no la encontré. Al final me resigné y vine a mi casa. Vino la Cami y Pedro, cocinamos, fumamos y después unas chelas viendo una película.

Anoche dormí pésimo, con dolor en varias partes.

Pero, hoy será un gran día.

domingo, 11 de marzo de 2012

Azul

Quiero verlo todo azul, como ese pintor que pasó los momentos más tristes de su vida al lado de dicho color.
No sé bien qué escribir. No sé bien qué sentir, como que estaba ese velo del desconocimiento, que aún no sabía qué sucedería, que sonaba quizás un tanto falso, pero ahora ya no lo es.

Hoy arreglé la bici. Llamé al Roro y a la Vale y nos pusimos a hacer tela. Me daba miedo al principio, pero igual me subí hasta que me pasé a llevar las heridas y tuve que bajar. Entre eso arreglé el manubrio aunque el encintado no me quedó muy bueno.

Me apena pensar en lo que terminó ese día. Por una parte, dejé la cagá. Pero no quedé feliz con los resultados. El hecho de que la decisión sea tan en contra mia, tan irracional, tan lejos de cómo yo hubiese reaccionado me descolocó un poco y me dejó triste. Triste no por mi, sino por nosotros.

Decidí que haré dos minor. Quiero sacar un minor en física cuántica y otro en física relativista. Vi las mallas y tengo que tomar seis ramos aparte de los ramos matemáticos, así que suponiendo muchas cosas creo que podré sacar la carrera.
Aunque este semestre se me viene de locos. Nunca había tomado tanta carga académica, así que me tendré que poner las pilas, ser más organizado que antes y tratar de lograr la excención en la mayoría de ellos.

Y ya, me tranquilicé y todo mejor

sábado, 10 de marzo de 2012

Me acordé de esa canción

Que fue casi un talismán, pero que sin embargo nunca entendí, nunca quise entenderla ni ver a qué se refería.
Y anoche, en medio de esa conversación con papas fritas, flor con semillas secada en sartén, jugo, helado de chocolate con queque de chocolate me acordé, como si lo hubiese olvidado por siempre pero de pronto me acordé.
Y ahora, después de despertar con ganas de quedarme acostado todo el día, de querer salir a trotar y saber que aún no puedo, pensando en que la vida no será plena, pensando en que de verdad esa vida de excesos parece seducir de un modo un tanto peligroso y que sin embargo, no nos preocupa, parecemos vivir plenos en dicha vida, sabiendo que lo hacemos mal, tomando para la risa todas esas historias, esas historias que muchas veces sólo nosotros podemos contar, riéndonos sin saber los otros que en su momento no fueron risas, fueron momentos de pensar, de cuestionarse qué estamos haciendo.

Y el internet está lento, y la batería se acaba y ese molesto ruido del microondas que te hace despertar, ya no fascinado porque descubriste cómo funciona, sino con ganas de no tenerlo, de no necesitarlo y vivir de otro modo, de uno más sano.

Y ganas de que sea invierno, cuando te ocultas en capas de ropa, el pelo te lo dejas crecer, la vida se vuelve un tanto más lenta y el sonido de la lluvia, ese sonido que sabes que escucharás muchas veces más pero no deja de ser.

Y ya sé. En un rato arreglaré la bici y saldré a dar una vuelta, entre todo el calor, pero saldré. Eso arregla todo, siempre lo hace.

jueves, 8 de marzo de 2012

Otra caída.

Es hasta poético pensar cómo una caída en bici fue una caída en general.
Una mala manera de empezar el año, una mala manera de actuar.

Sé que en un momento lo dije. No combinaría el alcohol con la bicicleta, no iba a actuar de un modo irresponsable, no quería ser ese tipo de persona. Pero en la práctica caí, caí mal y no supe actuar.

Pensé en ella como un sediento piensa en agua. Apenas asimilé la caída lo primero que me pregunté fue en cómo llegaría a su casa. Me miré las heridas, hice un gesto de dolor más dramático que real, recogí las cosas, me lamenté en vano y me puse a pedalear.
Con el golpe, reviví un poco. Aunque no mucho.
El alcohol en las heridas lo tomé como un costo por haberme mandado la cagá, aunque entre risas, besos y vino era hasta algo placentero. Ese masoquismo culpable.
La plata en reparaciones también.
Y no sé por qué seguí tomando.

Después, lo de siempre. Errores que vas acumulando, no pensar en lo que pasará, arrepentirte al día siguiente y estar allí en el limbo, sin saber qué pasará, sabiendo que te mandaste la terrible cagá, y lo que más queris en este momento es estar con ella. Saber que estarán allí, el uno para el otro.
Dejar de tomar para poder amar.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Furioso

El recuero seguía allí, como si el tiempo no hubiese pasado, como si el invierno siguiera con nosotros. Los ciclistas se iban juntando, poco a poco como un proceso de difusión, sólo que en este caso se agrupaban, cada vez menos espacios entre ellos, cada vez me tenían más intrigado.
Entre tanto esperar, la luz desapareció y los ciclistas se fueron con ella.

Hoy, unos cuatro o cinco meses después, yo fui parte de ello, llegué así, con esa sonrisa que tuve toda la tarde, esa sonrisa que me provocas, esa sonrisa que me achina, me compré una hamburguesa de soja y partí.

A la vuelta, un tanto cansado, llené el estanque con una lata de medio que me costó cara, con un llavero de bicicleta en el banano, pensando en lo genial de haberte conocido.

lunes, 5 de marzo de 2012

Estoy sin mis lentes

Y terrible cansado como para buscarlos.
No he escrito, aún no sé bien por qué.
Lo último que ha pasado es que he carreteado harto en mi casa, sin muchos recuerdos, he hecho harta tela, y casi diariamente paseos a san diego.

Y esa es la vida, entre amores y un poco de alcohol, nos vamos a acampar.

Se me fue todo el toque pa escribir, chao.

viernes, 2 de marzo de 2012

Ya es Marzo :D

Y no me di cuenta, ya estamos en el mes en el que el otoño se intensifica.
Estos últimos días han sucedido de un modo rápido, atropellaron a Martín y rompieron su bicicleta. No le pasó nada grave.
Y ayer, pedalear todo el día y descansar en los pastos para terminar aprendiendo miles de figuras en tela para finalizar el día tomando, fumando y comiendo como cerdos en mi patio.

Nos acostamos tarde y super adoloridos, con la esperanza de hoy levantarnos para ir a una piscina que nos invitaron ayer. Es el balneario municipal de puente que inauguraron hace poco, con dos piscinas olímpicas, muros de escalada y pasto. Nos motivamos a ir, pero al despertar a las siete, todos dijimos que no.
Así que hoy me di el lujo de dormir hasta las dos de la tarde, llamé a Martín y fuimos a san diego a comprar repuestos. Después al cielo a comprar copete y después a nuestras casas.

Ahora, me retan porque dejé desordenado el patio y no lo ordené. Mañana me levantaré temprano, sacrificaré el carrete que me invitaron hoy, y ordenaré.
Y si me motivo, hago el almuerzo e invito a Martín a almorzar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Nubes

El día amaneció nublado, como en aquellos días de invierno en los que abres sólo un poco la ventana, que se ventile pero el calor no escape mientras escuchas música suave, quizás radiohead, quizás un poco de post rock.

Mi papá dice que incluso no se ve la cordillera.

Anoche, después de despedirme se me ocurrió ver un último capítulo de fringe, pero estando en la mitad me quedé dormido. Me tiré una frazada encima, cerré la tapa del pc, el monitor lo dejé prendido y me dormí sabiendo que tendría que levantarme en algún momento de la noche para bajar el monitor de la cama y meterme bajo las sábanas.
Y empecé a soñar, esos sueños que sabes que no recordarás pero te dejan harto, caleta, que pensar. Así que cuando me desperté para cambiar de lugar, tomé un plumón y escribí en la pizarra un poco de qué se trataba el sueño. Y aquí va:

Estábamos con Martín en Iquique, en la casa de mis tíos. Pero en realidad no era su casa, era más un castillo, un lugar un tanto oscuro en el cual nos perdíamos y no conocíamos, Íbamos a la cocina y no encontrábamos ni pan para comer, creo que necesitábamos bajón. Pero llegamos a la parte baja del castillo, unas especies de catacumbas donde se veía la fundación.
De algún modo lográbamos salir de allí y estábamos en una calle. Había más gente, el cielo oscuro augurando algo malo y estalla un terremoto en la calle en la que estábamos. Lográbamos calmar a la gente, que no corriera. Guardé mi billetera en el bolsillo del polerón, 
Íbamos en nuestras bicicletas. Yo llevaba la carpa colgando al manubrio y la mochila liviana colgando en mis hombros. Sentimos un ruido fuerte, una vibración profunda y por la calle en la que íbamos pasó una estampida de vacas.
Sentí miedo y desperté.
En un rato nos juntaremos para ir a la casa del Lulo. La idea original era bañarnos en su piscina, pero el día nublado no apañó.

(:

martes, 28 de febrero de 2012

(;

Un saludo, lectora.

Rico saber que en algún lado estás.

Ariel

Anoche nos juntamos los cabros que estabamos en Santiago. Llegamos a la casa del ariel en bicicleta, nos juntamos en la florida Martín, Daniel, un amigo de él y yo. Como la plata escasea, al Daniel se le ocurrió comprar Doragua, pero igual apañó, su balazo loco y nos fuimos.

Era bacán ir lento, poder hablar, hacer carreras e ir disfrutando, vacilandola como dicen. Y estaba pensando en el lenguaje. Esas volás que se te ocurren y que luego las olvidas, uno de esos pensamientos fugaces con el que me di cuenta de la limitación que tenemos frente a la posibilidad de crear un nuevo lenguaje sin géneros.


Ya cerca de la U fuimos donde la tia a comprar el copete y el primo nos dejó unas gambas más barato.
Iba bajando por club hipico y un perro empezó a correr al lado de mi bici. Si yo aumentaba la velocidad él también, y si silbaba, se volvía loco. Así que una carrera fuimos haciendo, ambos viendo si venían autos en las intersecciones y si se cansaba, un silbido le daba el ánimo para seguir. Cuando paré le hice harto rato cariño hasta que llegaron los chiquillos.

Subimos al tercer piso, confundiendo como siempre el número del departamento. Nos tomamos sus chelas, y llegó la Rocío con Pedro y un frasco de vidrio con cogollos dentro.
Fue una de esas noches iguales, las que tomas, fumas, inventas alguna tontera para entretener, comes tallarines y te duermes.
Ahora¿ La terrible caña.

Fue rico ver a los chiquillos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Usé la bala con las hojas de mi planta y ahora veo todo de lejos. Es genial.

Canelo

Fue un día largo. Entre despertarme temprano y hacer como que ordenaba la pieza, tomar la bici, emocionarme y partir pedaleando pal cajón. Adelantando otros ciclistas, con la respiración entrecortada, maldiciendo el día que se me ocurrió fumar cigarros [los dejaré], subía y subía las pendientes, en el cambio pesado.
En la curva de la muerte llamo a Martín y le digo: estoy en el aire, ven a abrir.
Llegué y me quedé hablando con los tíos, tomando cusqueña. Pensaba en el cusco.
Choripanes con merkén, más cerveza y tiempo apretado para volver a mi casa. El viento en contra se hacía notar, pedaleaba hasta más no poder.

Acá almorcé un poco, y dormí. Llegó mi familia que hace tiempo que no veía. Tomé cervezas, nos reimos y recuperé el tiempo perdido, entre historias, chistes y recuerdos. Mucha torta, un café cargado entremedio y después se fueron.

Me quedé acá, aconsejando a mi hermano. En un rato fumaremos, subiremos y seremos hermanos.

No debo olvidar, mañana está de cumpleaños mi mamá.

Por cierto, mi sobrinito murió.

domingo, 26 de febrero de 2012

Y no sé

Volví y lo de mismo empieza a pasar. Esas ganas de dormir al final son las que ganan.

Mochileo II

Y en un intento por conocer Chile más a fondo, en un proyecto ultra personal que creo no haber comentado, aguantaba hasta las conversaciones más aburridas, intentando captar todo, lograr condensar la idiosincrasia del país en el que nací y que sin embargo lo tengo como un desconocido.
Un pequeño resumen de los lugares en los que estuvimos.

Día uno: A las afueras de santiago, pullally, los vilos y llegamos a coquimbo en la noche, arriba de un escarabajo. Dormimos donde Sergio, el primo de la mamá de Pedro.
Día dos: De coquimbo, después de caminar harto y estar todo el día de pie, logramos sólo salir de la serena. Pasamos la noche en un pronto.
Día tres: Nos llevaron temprano, pasamos por vallenar, luego copiapó y terminamos en caldera. Conocimos bahía inglesa. Pasamos la noche en el patio de una amiga de Sergio.
Día cuatro: Nos toman en la mañana en la copec de caldera, llegando al cruce taltal. Unas cervezas calientes con mucha marihuana le dan el toque. En medio del desierto por primera vez, solos y disfrutando. Nos llevan hasta las proximidades de la negra, sintiendo vértigo por la velocidad y a la vez esa indiferencia ante la muerte. Pasamos la noche en La Negra, con más mochileros y carrete.
Día cinco: De la Negra nos costó salir, pero una camioneta nos mostró la magia del hachis en medio de los cerros de antofagasta, dejandonos en medio del desierto a nuestra suerte, llegando a la deshidratación. Nos llevan hasta calama, recuperé un jabón líquido, compramos pan, cervezas, nos juntamos con Calameño, tapé el único baño del terminal, más cervezas y a esperar el bus a San Pedro de Atacama. Pasamos la noche allí al ir al camping de una amiga de una niña que unos tipos del bus conocieron allí mismo.
Día seis: Conocer San Pedro en medio del embrujo del paragua. La vida se hizo más irreal, esa felicidad por dentro, esa capacidad para despreocuparnos. Arrendamos bicicletas, nos quedamos en medio del desierto en pana, con tormenta eléctrica en medio de lluvia y viento. Pasamos la noche en San Pedro.
Día siete: Seguíamos en el pueblo, un poco más dispuestos a partir. Después de hacer nada toda la tarde y discutir asuntos ontológicos con mi conciencia, partimos a Calama, en bus. Allí, con la negación a estar en esa ciudad en bus nos fuimos a iquique. Pasamos la noche en el bus.
Día ocho: En Iquique, mis tios nos alimentaron, y después de recorrer la ciudad nos fuimos a tomar el bus dirección Oruro, el cual se quedó atrapado en la aduana debido al retraso que llevaba. Pasamos la noche en el bus, en medio de relámpagos y un frío que te calaba los huesos.
Día nueve: Ya en oruro decidimos partir a la Paz, cada vez más enamorado de las ciudades bolivianas. Con el dato que teníamos, junto a un gran grupo fuimos al Carretero, una hostal muy buena.
Día diez: Caminar y conocer la Paz, caminar rápido y ahogarse. Ir a comprar artesanías, conocer a la Cami. En medio de la nada, aparecen doce gramos de marihuana a cambio de cien bolivianos, unas siete lucas Chilenas. En medio de la alegría, el THC bullía en nuestra sangre al volver a la hostal y jugar a conocer nuestro límite. A los cuántos pitos llegabamos a la sobredosis. No la alcanzamos.
Día once: A Copacabana partimos, queríamos conocer el Titicaca. Llegamos tarde y no pudimos pasar ese día a la Isla del Sol. Dormimos donde Mariela, con ese miedo a las pulgas y a los otros bichos que fue injustificado a la mañana siguiente.
Día doce: La Isla del sol en medio de una nube de cannabis. Conocer la inmensidad del lago que era imposible concebir. Caminar y notar que las zapatillas son cómodas. Volver a copacabana y cambiarnos a otra hostal, queríamos descansar. Dormimos en una hostal con nombre chistoso. Creo que en ese momento todo me parecía chistoso.
Día trece: Enrolamos los últimos pitos y se nos acabó la marihuana. Como las malas profecías decían; no era infinita. Volvimos a la paz y allí, después de almorzar tomamos la micro hacia Oruro. Los festivales nos llamaban, toda la gente jugando con agua en las calles. En Oruro llegamos al colegio-hostal, con tocata en la noche y un reencuentro casual.
Día catorce: Salir temprano a ver las comparsas, mucha cerveza desde temprano, almorzar rico, volver a celebrar, tomar, tomar, tomar, bailar, bailar, bailar e ir a dormir con la esperanza de despertar.
Día quince: Partimos temprano, el grupo se separó. En medio de caras tristes, partimos a Iquique de vuelta. Nos encontramos con la Jo en la aduana, logró pasar droga. Pasamos la noche donde mis tios.
Día dieciséis: Después del carrete de la noche anterior, salimos a trotar. Después de almorzar, ir a la playa, tomar unas latas y hacer un hoyo gigante en la arena. Volver, ducharnos, comprar y recuperar un vino, ir a la playa a ver las estrellas, sentir el ruido del mar, conocernos y sentir la mezcla de thc y alcohol en la sangre.
Día diecisiete: Nos vamos de iquique, nos separamos y el auto del Seba con la Jo vuelcan. No sabíamos qué hacer, nadie nos llevaba a mi y a Pedro mientras ellos estaban en el hospital de tocopilla y compraban los pasajes de vuelta a Santiago desde el aeropuerto de Antofagasta. Nos quedamos tirados en Río Seco, con destino a Tocopilla.
Día dieciocho: Nadie nos llevaba y los vecinos nos dieron de comer. Al final, cansados de esperar tomamos un bus de la municipalidad hasta Chipana. Desde allí, caminamos hasta el Loa. Nos quedamos dormidos haciendo dedo.
Día diecinueve: Nos levantamos temprano y nos llevaron hasta Antofa. En el lider, nos pillaron con arrollado de huaso, y lo devolvimos. Salimos y comimos pan con queso, porsupuesto, recuperado. No nos costó llegar a la negra, bajamos unas pendientes arriba de un carro de supermercado y la noche nos pilló en la Negra. En esta ocasión, estabamos solos.
Día veinte: Un camión nos tomó en Antofa, y en caldera lo ayudamos a cargar. Todo el día andando, finalizó el día en Vallenar, con un churrasco italiano. No tenía muchas ganas de comer carne.
Día veintiuno: Partimos temprano y todo el día arriba del camión. Más de ocho horas sin comer fueron interrumpidas por los siempre queridos dulces de la ligua. A las afueras de Santiago nos tomó una camioneta que nos dejó en maipú, luego nos fuimos a Bella y entre cervezas y papas fritas, con música en la Jukebox celebramos la vuelta a nuestra ciudad natal.

Y ahora, acá.

Mochileo

Y llegué, estoy acostado en mi hamaca, en medio de ese desorden que me recuerda lo que vendrá, esa casa en la que viviré, con música fuerte hasta de noche, un poco de ropa en el suelo, un suave olor a perfume que no sentía de hace semanas, y mi bicicleta allí, que mañana la lavaré antes de sacar a dar una vuelta, esa que tanto ansío.

Y pienso que vivir es genial, estar en el centro de tu vida, volver del norte a bella, bajar sus chelas, sus papas fritas, leer, gritar, escuchar música denuevo, pensar en el amor, en las amistades, en la velocidad, en que debo cargar el celu, en que no encuentro nada en mi pieza, en que me hice un café con leche helado porque me quedaré hasta tarde acá, quizás pensando en lo que hice, en lo que haré, en lo que falta por hacer.

Y es que esa sensación de que mis dedos no se acostumbran al teclado, aunque escriben en el como si lo conocieran de toda la vida. Esa sensación de no acostumbrarse a nada, de querer que algunos días pasen, de hacer fuerza, de cansarse, de dormir abrazado a la nada y pensar en que la vida sigue, y la vida se pone cada vez más interesante, aunque no te des cuenta, que la familia sigue allí, siempre queriendote, pero de pronto ya no sabes si lo que quieres ahora es lo que querías antes.

Pero por sobre todo, ese sentimiento sobrecogedor de saber que todo saldrá bien, que todo es la cumbia y que el sol siempre sale, como en una isla en la que quise vivir.

Y sobre el mochileo¿ Algún día, algún día.