jueves, 30 de mayo de 2013

Hoy desperté

Con ganas de comprarme un longboard.
Volví a soñar, y esta mañana mientras no estaba en clases, mi mente estaba en mendoza, en una casa conocida pero distorsionada de un modo onírico, dando resultado un patio con una cascada donde antes se encontraba la cocina, piezas gigantescas y la ausencia de dos de las personas que allí vivían.
Debía volver a santiago, y me vine en un longboard más bien raro. Muy largo y muy veloz, iba a velocidad de auto en un paso los libertadores que más bien parecía un barrio lleno de casas bonitas, en un desnivel considerable.

Después de mucho andar y estar convencido de que era lo mejor, un agujero en la calle terminó por romper mi inusitado medio de transporte.
Luego de una plática un tanto inútil acerca de cómo volver a santiago a tiempo, desperté, queriendo mucho tener ese longboard.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Sueño

Claramente era año nuevo, y yo había arrancado de una celebración familiar demasiado temprano.
Todo partía en una especie de cementerio donde estabamos carreteando, que había una catástrofe (entiéndase una erupción o un incendio fuerte) y todo quedaba destruido. Pero a nosotros no nos pasaba nada y nos quedabamos allí hasta que todo se había tranquilizado, estaba buscando en los escombros a ver si encontraba algo útil hasta que alguien nos echaba de allí Estaba con mis amigos y nadie entendía nada.

Después aparecía en providencia, carreteando con muchas personas, de noche, afuera de grito bikes. Estuve mucho rato con la cami, pero estabamos como tomando con gente que ninguno conocía y estabamos aburridos. Nos fuimos y yo aparecí en una casa que quedaba por marín, donde estaban todos los chiquillos del dim. Estabamos preocupados, porque el tuto no se sentía bien y lo iban a operar ahí mismo.

Al yoyo se le ocurre salir, era año nuevo y no habían conocido a ni una mina. Yo le dije que fueramos para afuera, pero donde antes había mucha gente ahora nos vimos a casi nadie. Así que caminamos (en realidad trotabamos, todo el rato) hacia donde se escuchaba música (que ya no era en providencia) y había un escenario con muy pocas personas. Nos aburrimos y nos fuimos altiro de allí, trotando nuevamente sin un camino claro. Cuando estabamos bastante lejos, sentimos un grito, y al mirar vimos a todos correr, el ruido de una metralleta abriendo fuego hacia las personas que habíamos estado con ellas hace un segundo, y luego un BUM!! el gran ruido de una explosión. No sabíamos lo que sucedía, era una bomba lo que había explotado, teníamos un pitido en nuestras orejas y nos pusimos a correr.

martes, 14 de mayo de 2013

1.25A

YNadaQueHacer.

miércoles, 3 de abril de 2013

Me duelen las entrañas

Sí, eso es lo que siento en esos momentos.
Me duelen las entrañas y me quedan doliendo.

martes, 5 de febrero de 2013

Mendoza

Se nota, se nota...


lunes, 21 de enero de 2013

Imaginen

Una casa congelada en el tiempo.
No porque el tiempo no pase en ella, sino porque no pasa nada a lo largo del tiempo.

El polvo se acumula, las arañas tejen redes más y más intrincadas mientras ven cómo todo transcurre lento, un día tras otro y todo continúa igual.
Un rayo de luz entra por algún recoveco entre la madera, el polvo se mueve lentamente en un movimiento browniano que sería relajante de no ser porqué, el ambiente es oscuro.
Todo quedó congelado de la peor manera posible.

Una pelota de futbol en la misma posición que quedó, quemandose por un lado mientras gente camina por al lado sin siquiera notar que está allí.
Toda la habitación desordenada con ira. Todo revuelto, allí donde no debería estar. Objetos rotos, vidrio en el suelo, una frustración gigantesca reflejada en cada objeto y en su sombra.
Y cada día verlo allí. Todo intacto, como si el tiempo no desgastara a los objetos.

Y eso es porque el tiempo te desgasta a ti. El precio que hay que pagar por llevar el pasado en el presente.

jueves, 17 de enero de 2013

Ella

Ella, es quien me saca las mejores sonrisas, esas que están bien adentro y te hacen sentir bien.
Que últimamente dice que compremos esa cerveza que hace que todo sea mejor.
Esa que a veces con un simple gesto, hace que vayas todo el camino a tu casa sonriente, pensando en lo bacán  que es el mundo.
Que vuelves a ser tu.

Que me abraza y me hace sentir que todo está bien.
Que me hace escuchar papa negro y bacilar solo, escuchando y escuchando.
Que me hace dormir pensando en alguien.
Que proyectarse no sea un salto al vacío.
Que si insistes, escucha toda esa física matemática inentendible.
Que valga llegar a tu casa tarde.
Que me promete los mejores viajes de mi vida.
Que a veces me sorprende con movimientos que me sacan de mi mente.
Que me pregunta cosas a las cuales no tengo respuesta.
Que se cuelga y se ríe con mis comparaciones estúpidas.
Que conoceré lugares y la conoceré a ella.
Ella.


viernes, 4 de enero de 2013

Puta la wea

Puta la wea. No se qué hacer, el tiempo no pasa, no me siento apañado, no quiero seguir viviendo acá, todo el mundo tiene dramas y yo quiero irme lejos, tan lejos que ni yo quiero saber dónde estoy y no tener que pensar en el futuro ni recordar nada.

Todo se derrumbó hasta el punto en el que no tengo nada, ni pareja ni familia. Por un lado no sé las reacciones, por el otro no sé qué va a pasar en el futuro, mañana, al almuerzo, todo cagó de una manera notable.  Todo encajó de una manera siniestra.

Y me entero de cosas que hacen que todo sea aún peor. Que todo sea peor y que den menos ganas salir adelante. Saber que mañana no sabré qué hacer y que me tendré que levantar muy temprano porque dormiré mal y que habrá una pesadilla, una pesadilla al despertar.


martes, 25 de diciembre de 2012

Me gustas

Me gustas cuando yo duermo y llegas por la mañana a mi casa.
Me gustas cuando me haces desayuno y te preocupas de todas las cosas, con una despreocupación característica.
Me gustas cuando sonríes sin que te lo pida.
Me gustas cuando me abrazas y me dejas dormir así.
Me gustas cuando me llamas por la noche y te enojas porque quiero dormir.
Me gustas en la mañana, cuando despiertas y me pides un beso.
Me gustas cuando alegas porque no te doy un beso hasta que el desayuno estéterminado.
Me gustas cuando me cuentas tus historias de bici.
Me gustas cuando fumas y pones una expresión que, inconcientemente, imito.
Me gustas, me gustas siempre.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Otro

Desperté y la pieza estaba muy iluminada; supe de inmediato que no era mi pieza. La de la Cami dije, y me tranquilicé para luego vertirme más rápido que flash e ir a despertarla. Fallé por más de dos horas en dicha tarea...

Cuando ya tuve un tiempo de relajo, recordé que antes de despertar, estaba soñando con mi abuelo paterno. Nunca lo conocí, así que el hecho de que fuera parecido a mi Padre era más bien una loca idea mía.
Íbamos los tres en el auto. Era poco pensar cómo tres generaciones convertían dentro de un mismo lugar, y yo ser parte de ella. Yo manejaba a pesar de que me costara mucho, era como si manejar me cansara y no pudiera seguir haciéndolo.
Paraba en Santa Amalia porque vimos que gente intentó separar a un perro y un gato bebé. Cuando el perro intentaba comérselo por al menos segunda vez, el gato cayó y yo lo atrapé, dejándolo tras de una reja, al resguardo del perro, en un lugar dominado por gatos.

Después estábamos los tres, hablando de esas cosas que crees que se hablan con tus amigos y de pronto te sorprendes al escuchar por primera vez a tu abuelo decir que tenía manos pa topi.

martes, 4 de diciembre de 2012

El upa y el chalupa

Como me gustaría que cada vez que yo dijera upa, el chalupa se escuchara de inmediato.
Pero, en vez de eso, seguido de mi upa escucho: estas seguro de tu upa?

martes, 27 de noviembre de 2012

lunes, 19 de noviembre de 2012

El cómputo final fue

Cinco latas y más de doce cigarros el día de ayer.

Me bajó la pena y el enojo denuevo, la vida vuelve a ser una mierda.
No entiendo cómo pudo hacerlo.

Como un sueño

Desperté un poco confuso.
Cinco horas de sueño no son suficientes.
Pero, por un rato pensé que todo podía ser un mal sueño, que ahora todo estaba bien.

Me apene cuando comprendí que no...


Y, hoy en la mañana me di cuenta que el pulpo verde había desaparecido...

Siete

Así como ese capitulo que tantas veces pensé, solo que ahora el siete es por el piso en el que estoy.

Hay edificios al frente, más que los que me gustaría que hubiese, pero en fin.
Veo hacia el sur de Santiago, la ciudad en la que tanto he vivido, y en la que tanto me queda por vivir.
Hay muchas luces y me acuerdo de cuando chico, me encantaba mirar las luces e imaginar qué había. Mirar cómo los focos definían las calles, y esa titilación que le da movimiento y vida.

Estoy triste. Enojado y triste.
No solo triste por mi, sino por ella y por nosotros.
Sé que no debe ser fácil despertar y que todas las reglas hayan cambiado por lo que ocurrió anoche.
Que no supiste, o no quisiste parar de tomar, y que tus actos que ya no recuerdas, pero que sin duda disfrutaste, hayan hecho rotar tu mundo.
Como me encantaba citar: el mundo se ha movido.

Sin quererlo yo, ya nada es igual. Es uno de esos momentos donde la vida se ve frágil, donde hasta tus seguridades, que son pocas, fallan. Donde lo que no querías, ni esperabas que pase, sucede.

Y luego, te enteras que es probable que pase de nuevo, donde la concepción de error es una disculpa, pero no una nueva seguridad.
Es allí donde deseas que nada hubiese ocurrido. Que todo podría haber transcurrido bien, pero como todo siempre se complica, sale mal.

Y la solución? Correr por supuesto.

Y la explicación? Sabias que algún día pasaría.

No entiendo nada ni se que hacer.

Hoy ya debo llevar más de quince cigarros. El tabaco escaseó de pronto y quizás lo último que quede es lo que me dispongo a fumar ahora.

Y no puedo no imaginarla: bailando al frente de todos como si nada existiera, como si yo no existiera, poniendo esas caras que logré conocer para luego tomarlo de la mano y llevarlo fuera.
Y poner cara de hastío cuando se da cuenta que la están buscando y no va a poder hacer lo que quería.
Enojandose por ello.
Y quizás qué cosas màs.

Y me apena. Sin darme cuenta suspiro.

No entiendo cómo pudo...
Si sabía lo que pasaría.

Y, se me iba, en un adelanto a mi cumpleaños me regalaron zapatillas.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Quilmes

Me enteré de que me habían cagado, y luego de la primera explosión de ira, enrolé y partí al súper.
Pregunte por las becker, y los six pack de Quilmes costaban lo mismo.
Salí con uno en la mano y me vine.

Destapé, aspiré y así paso la tarde, un millón de cigarros, y una lata tras otra.

Fue una buena despedida, con el roro incluido, para el mejor periodo de mi vida.

Pero se viene mi cumpleaños y no puedo estar así
Algo haré, el luto tiene que ser suave.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Por primera vez

Me sacó una sonrisa leer: Chino malo.
Pensar que ya lo extrañaba.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Como la mierda

Mis papás.
Les digo si me pueden dejar solo el living para que estudie (después de dejar claro que necesito una habitación del tiempo como la de goku para alcanzar a estudiar lo necesario para la prueba), y qué me responden?
Más tarde...

jueves, 1 de noviembre de 2012

Podredumbre

Me venia rondando la cabeza esta palabra de hace semanas. Pero no era solamente la palabra, sino que yacía bajo ella unas ganas de bloggearla, pero no sabia cómo.
Cada día que pasaba estaba un poco más claro acerca de a que iba todo.
Ahora, después del momento de mayor claridad volvió a nublarse un poco y la convicción que había de escribirla desapareció un poco.

Pero aun permanece un paisaje; bruma, sauces y un ruido triste. El ruido más triste que haya oído.
Sabia que todo se iba a derrumbar. No caer como podría haber sucedido. No, lo queríamos tanto que tapamos el sol con un dedo y vivimos como si el suelo en el que estábamos parados fuese firme, tan firme como yo imaginé que seria, tan firme como tu recordabas que era. Y e que creo que tuviste un suelo demasiado firme.

Al fin, cuando vuelvo atrás veo cómo las cosas podrían haber sido muy distintas. Si hubiese perdonado tu actuar y hubiese bailado contigo. Si hubiese dejado que te fueras a tu casa, si creerás que aun te quiero.

Que hubiésemos encontrado la manera de que yo me fuera de tu casa sin que peleáramos a muerte; que hubiese aprendido a comprenderte, o que me hubieses enseñado; que me hubieses amado en vez de perder el tiempo estando enojada y odiando...

Tantas cosas y más.

Y ver que todo eso se convierte en podredumbre.
No todo, por supuesto.
Cuando te extrañe mucho, como esas veces que me escondo solo, extrañando y recordando, sé que volveré a esa vieja casona que dejamos olvidada, con el agua corriendo y las puertas sin cerradura y rescataré todas las cosas de las que disfrutamos, de esas que te hacían reír y las salvaré de la podredumbre, para guardarlas, no para tenerlas guardadas, sino para volver a usarlas, volver a disfrutar con ellas, quizá con un gran dejo de tristeza, algo como ir en el metro bloggeabdo mientras lloras, pero tenerlas y estar feliz por haber tenido el mejor tiempo de mi vida.