Me subí a la primera micro que vi, cargando con cuatro vinos en mi mochila.
Arriba me di cuenta que no sabía bien donde iba esa micro, la había tomado antes y de un modo bastante intuitivo sabía donde iba. Saqué el libro y me puse a pensar en nada, mientras la micro recorría las calles de una comuna que dejé de lado hace bastante tiempo. De pronto reconocí esas calles, ese local donde solía comprar donas, esa vereda por la que andaba en bicicleta, esa vuelta que nunca entendí, ese pasto largo en esa esquina sin construcciones.
Miré a los tejados, como si hace años que no viera esa escena y fui cómplice de mi mismo al pensar en el porqué había tomado esa micro.
De pronto las ganas de hablar, el sentimiento de pesadumbre que el día anterior me había provocado cambiaron. Ya no fueron las mismas que la noche anterior.
Quedó esa promesa aún sin cumplir.
Y las disculpas en la boca.
lunes, 10 de septiembre de 2012
domingo, 9 de septiembre de 2012
Me siento enojado
Enojado, y con ganas de romper cosas.
No entiendo mi vida, quiero dormir pero tengo que terminar de revisar el montón (más de la mitad) de controles que me quedan, tengo que aclarar mis sentimientos, quiero sentir sus brazos, quiero hablar, quiero actuar conforme a lo que pienso, quiero saber qué cambiará, quiero saber si es suficiente con querer.
Me gustaría una persona, y no un personaje.
No entiendo mi vida, quiero dormir pero tengo que terminar de revisar el montón (más de la mitad) de controles que me quedan, tengo que aclarar mis sentimientos, quiero sentir sus brazos, quiero hablar, quiero actuar conforme a lo que pienso, quiero saber qué cambiará, quiero saber si es suficiente con querer.
Me gustaría una persona, y no un personaje.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Al fin, se decidió
Después de unos cuantos días de sentimientos alocados, no saber bien qué hacer en esa situación, no saber que pasará y a ratos estar triste, en otros indiferente y en otros despreocupado, pasó lo que iba a pasar.
Me dijo que quería que termináramos, que estábamos puro weando.
Y con esa frase dicha, se van todas esas ensoñaciones sobre lo que iba a pasar, todos los sueños, todas las proyecciones y todo ese amor que quedó por dar.
Y es que era la primera vez que me enamoraba de ese modo.
Ahora espero no dejar de creer en el amor, ni madurar demasiado por supuesto.
Me dijo que quería que termináramos, que estábamos puro weando.
Y con esa frase dicha, se van todas esas ensoñaciones sobre lo que iba a pasar, todos los sueños, todas las proyecciones y todo ese amor que quedó por dar.
Y es que era la primera vez que me enamoraba de ese modo.
Ahora espero no dejar de creer en el amor, ni madurar demasiado por supuesto.
Hace algunos meses
Muchos meses en realidad, que estuve un poco obsesionado con Salinger. Cada cierto tiempo hay autores distintos, y en ese momento, era la cumbia.
Y en las varias lecturas que le di al libro Nueve Cuentos, creo que rescaté este párrafo que me gustó, y creo que así he reaccionado los últimos días:
...
Y en las varias lecturas que le di al libro Nueve Cuentos, creo que rescaté este párrafo que me gustó, y creo que así he reaccionado los últimos días:
...
Ya veo que no te importa --dijo Boo Boo.
Su cigarrillo formaba un ángulo inusitado con sus dedos:
la brasa ardía peligrosamente cerca de uno de sus nudillos. De pronto sintió el
calor y dejó que el cigarrillo cayera al lago. En seguida sacó algo de uno de
sus bolsillos laterales. Era un paquete, más o menos del tamaño de un mazo de
naipes, envuelto en papel blanco y atado con un acinta verde.
-Este es un
llavero -dijo, sintiendo cómo la mirada del chico se alzaba hasta ella-. Igual que
el de papá. Pero tiene más llaves que el llavero de papá. Este tiene diez
llaves.
Lionel se inclinó hacia adelante en su asiento,
soltando el timón. Extendió las manos en actitud de recoger
.-¿Me lo tiras? -dijo-. Sé buena.
-Vamos a pensarlo un poco, Rayito de Sol. Tengo que
meditarlo. En realidad, debería tirar este llavero al lago.
Lionel la miró con la boca abierta. Cerró la boca.
-Es mío
-dijo, con una entonación cada vez menos imperiosa. Boo Boo, mirándolo, se
encogió de hombros.
-No me importa. Lionel se arrellanó lentamente en
su asiento, observando a su madre, y estiró la mano hacia atrás para tomar el
timón. Sus ojos reflejaban una pura percepción, como su madre sabía que reaccionaría.
-Toma -Boo Boo le tiró el paquetito. Aterrizó
perfectamente entre sus piernas. Lionel lo contempló un momento, lo alzó, lo
examinó en su mano y lo tiró luego de costado, al agua. Miró en seguida a su
madre, pero en sus ojos no había desafío sino lágrimas. Un segundo después su
boca se distorsionaba hasta tomar la forma de un ocho horizontal y se ponía a
llorar copiosamente. Boo Boo se incorporó, con cuidado, como alguien a quien se
le ha dormido un pie en el lecho, y se introdujo en el chinchorro. Un instante
después estaba sentada en el asiento de popa, con el navegante en su falda, y
lo mecía y le besaba la nuca y le daba algunos datos:
-Los
marineros no lloran, querido, los marineros nunca lloran. Solo cuando se les
hunde el barco. 0 cuando naufragan, y están en la balsa, sin nada para beber
salvo...
...
Y no quiero seguir tirando al agua las cosas que quiero. No quiero.
A hacer las cosas bien, y jugarmela con todo!
A hacer las cosas bien, y jugarmela con todo!
martes, 4 de septiembre de 2012
Día culiao
Me desperté temprano con la intención de venir a clases, pero ese sueño acumulado de no poder quedarme dormido, una cuota de insomnio y otra de dormitar y no descansar me hicieron optar por no venir al eh.
Me levanté para venir a inglés, pero esa micro que nunca pasó y que me hizo llegar tarde provocó que fuera inútil entrar a clases, si llego tarde no quedo presente.
Me vine al canal, me fumé un cigarro y escribí esto.
Ahora, acabo de hablar con ella y me dice que no veremos la película...
Me levanté para venir a inglés, pero esa micro que nunca pasó y que me hizo llegar tarde provocó que fuera inútil entrar a clases, si llego tarde no quedo presente.
Me vine al canal, me fumé un cigarro y escribí esto.
Ahora, acabo de hablar con ella y me dice que no veremos la película...
Tenía un sabor agrio
Y bastante seca la boca.
Me levanté a buscar agua a la cocina en el vaso gigante que me regalaron para mi cumpleaños pasado, y mientras los pies se me enfriaban rápidamente pensé que ese estado, al cual aún no le pongo nombre era lo más cercano que puedo concebir como ser adulto. Irónico el hecho que después de afeitarme y parecer aun más un pendejo, estaba más cerca de la adultés, esa que tanto me pediste.
Y me parece un tanto extraña esta situación, siento una seguridad, más como un sino que como una certeza, de que me dejarás, que como eres capaz de aburrirte y desaburrirte rápido no te va a costar olvidarte de mi, y seré solo un capítulo de tu vida, tal vez como un amor de verano que duró más de lo adecuado, pero un amor de verano al fin y al cabo.
En vez de insistir que me aburriré de ti es mejor no hacer cosas que aburren. Siempre es mejor solucionar los problemas y los finales tristes que solo enumerarlos.
Me levanté a buscar agua a la cocina en el vaso gigante que me regalaron para mi cumpleaños pasado, y mientras los pies se me enfriaban rápidamente pensé que ese estado, al cual aún no le pongo nombre era lo más cercano que puedo concebir como ser adulto. Irónico el hecho que después de afeitarme y parecer aun más un pendejo, estaba más cerca de la adultés, esa que tanto me pediste.
Y me parece un tanto extraña esta situación, siento una seguridad, más como un sino que como una certeza, de que me dejarás, que como eres capaz de aburrirte y desaburrirte rápido no te va a costar olvidarte de mi, y seré solo un capítulo de tu vida, tal vez como un amor de verano que duró más de lo adecuado, pero un amor de verano al fin y al cabo.
En vez de insistir que me aburriré de ti es mejor no hacer cosas que aburren. Siempre es mejor solucionar los problemas y los finales tristes que solo enumerarlos.
lunes, 3 de septiembre de 2012
While my guitar gently weeps
Después de casi tres años desde que escuché por primera vez a Pedro Aznar, en ese parque O'higgins lleno acompañado de esas personas que siempre han estado y otras que no están, encontré al fin la canción que hizo que me gustara.
Fue un poco de suerte, un poco de añoranza, pero ahora que tengo la canción que quería la pasaré al ipod y podré ir escuchandola, suavemente, en esos viajes interminables en micro.
Estábamos hablando con Martín, ya había pasado el arrebol y salían las primeras estrellas, de amores y desamores. En eso le dije: cállate, escucha la canción que este weón está tocando, y disfrutamos en silencio casi toda la canción.
Después vino el reconocimiento de Décimas, para luego irnos, un poco embriagados por todo lo que había pasado ese día.
Ayer, había decidido junto con muchas otras cosas dejar de bloggear.
Ya no me interesaba como antes, y dentro de las últimas cosas que han pasado en mi vida no me sentía cómodo exponiendo todo acá, con la simple excusa de querer escribir. Seguiría escribiendo, pero dejando todo como un borrador, como usualmente expresamos lo que no queremos decir.
Pero de pronto me metí al blog, vi que Troche había subido una nueva foto (el gato lo saqué de su blog) y me animé. Por qué no?
Ya no estamos juntos y todo es raro. Creo que me he convencido de a poco que no me gustan las situaciones en las que no sé nada, y esta es una de ellas.
No entiendo, y las cosas que sé no sirven de mucho para poder pensar.
Pero de a poco vuelvo a entender todo. Poco a poco. Pasito a paso como dirían las hijas de mi prima.
Pero luego todo se desmorona denuevo, y no entiendo nada y no quiero nada.
Cosas que hice:
Dejé de usar el aro en la oreja.
Me afeité el bigote.
Fue un poco de suerte, un poco de añoranza, pero ahora que tengo la canción que quería la pasaré al ipod y podré ir escuchandola, suavemente, en esos viajes interminables en micro.
Estábamos hablando con Martín, ya había pasado el arrebol y salían las primeras estrellas, de amores y desamores. En eso le dije: cállate, escucha la canción que este weón está tocando, y disfrutamos en silencio casi toda la canción.
Después vino el reconocimiento de Décimas, para luego irnos, un poco embriagados por todo lo que había pasado ese día.
Ayer, había decidido junto con muchas otras cosas dejar de bloggear.
Ya no me interesaba como antes, y dentro de las últimas cosas que han pasado en mi vida no me sentía cómodo exponiendo todo acá, con la simple excusa de querer escribir. Seguiría escribiendo, pero dejando todo como un borrador, como usualmente expresamos lo que no queremos decir.
Pero de pronto me metí al blog, vi que Troche había subido una nueva foto (el gato lo saqué de su blog) y me animé. Por qué no?
Ya no estamos juntos y todo es raro. Creo que me he convencido de a poco que no me gustan las situaciones en las que no sé nada, y esta es una de ellas.
No entiendo, y las cosas que sé no sirven de mucho para poder pensar.
Pero de a poco vuelvo a entender todo. Poco a poco. Pasito a paso como dirían las hijas de mi prima.
Pero luego todo se desmorona denuevo, y no entiendo nada y no quiero nada.
Cosas que hice:
Dejé de usar el aro en la oreja.
Me afeité el bigote.
Etiquetas:
amor,
Cosas que no fueron pero pudiesen haber sido
viernes, 31 de agosto de 2012
Tiempo que no he escrito
Ha sido en parte por el nulo número de lectores que no motiva a actualizar esto, y también por un par de jugadas sucias que nos hemos hecho con el iPod.
Y para qué hablar de ese nuevo teclado, que me deja escribir y perder el mouse, algo así como qué prefieres, no te puedes quedar con los dos.
Hoy estaba con los chiquillos en el cei. Estaba esperando que llegara a mi mente la solución de mi bicicleta. Debido a un descuido no justificado, necesitaba enrayar toda la rueda trasera, y tras haber comprado 36 rayos a $400 c/u, con un precio final de trece lucas, no tenía el tiempo para hacerlo.
En eso pasó el tiempo, estaba ese amigo del Pancho que nunca recuerdo su nombre, y yo tuve que ir al laboratorio de ingles, qué sacrilegio más grande denominar del mismo modo a todos los laboratorios.
Como había hecho trampa, tuve un 66 casi sin pensar, y me devolví a ka oficina del canal. Volví a armar un cigarro (tengo en mi poder una cantidad considerable de papeles y filtros) y en eso enrolan un caño. Nos arrimamos a la ventana y cada uno le dio una quemada.
Después fui a hacer clases, me gané el pan y me vine donde el sebastián a estudiar para la prueba de mañana, y aunque dejamos de estudiar siento que no sé nada, pero nada de verdad.
Y para qué hablar de ese nuevo teclado, que me deja escribir y perder el mouse, algo así como qué prefieres, no te puedes quedar con los dos.
Hoy estaba con los chiquillos en el cei. Estaba esperando que llegara a mi mente la solución de mi bicicleta. Debido a un descuido no justificado, necesitaba enrayar toda la rueda trasera, y tras haber comprado 36 rayos a $400 c/u, con un precio final de trece lucas, no tenía el tiempo para hacerlo.
En eso pasó el tiempo, estaba ese amigo del Pancho que nunca recuerdo su nombre, y yo tuve que ir al laboratorio de ingles, qué sacrilegio más grande denominar del mismo modo a todos los laboratorios.
Como había hecho trampa, tuve un 66 casi sin pensar, y me devolví a ka oficina del canal. Volví a armar un cigarro (tengo en mi poder una cantidad considerable de papeles y filtros) y en eso enrolan un caño. Nos arrimamos a la ventana y cada uno le dio una quemada.
Después fui a hacer clases, me gané el pan y me vine donde el sebastián a estudiar para la prueba de mañana, y aunque dejamos de estudiar siento que no sé nada, pero nada de verdad.
martes, 21 de agosto de 2012
Reconoces
Esa sensación de terminar un libro?
Uno que te haya gustado, que te haya cautivado desde el principio, y que cuando vas llegando al final te encuentras con la paradoja del buen libro, por una parte quieres leer el final, pero al mismo tiempo quieres que nunca acabe. Aunque eso nunca sucede, no?
Acabo de despedir a Charles. No a Darwin, sino que a Bukowski.
Fue bueno, maravilloso, mientras te leía y podía comprenderte, o al menos acercarme a la comprensión.
Esos años (como 6 desde que te conocí) fueron.
Uno que te haya gustado, que te haya cautivado desde el principio, y que cuando vas llegando al final te encuentras con la paradoja del buen libro, por una parte quieres leer el final, pero al mismo tiempo quieres que nunca acabe. Aunque eso nunca sucede, no?
Acabo de despedir a Charles. No a Darwin, sino que a Bukowski.
Fue bueno, maravilloso, mientras te leía y podía comprenderte, o al menos acercarme a la comprensión.
Esos años (como 6 desde que te conocí) fueron.
lunes, 20 de agosto de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
Tengo...
Una familia disfuncional.
Unos padres que pelean por las noches y no se aman.
Una madre que sueña con que todas sus promesas se cumplan.
Una polola que me odia y que no confía en mi.
Una pareja que no puede no enojarse conmigo.
Una polola que dice que me ama.
Una perra que está muriendo.
Dos gatas que no saben nada.
Ramos que no sé de qué tratan y que debo estudiar.
Amigos a los que he dejado botados.
Un amigo que aunque yo no lo quiera, el no ha dejado de quererme.
Un fuerte deseo de autodestrucción.
Ganas de tomar y fumar.
Muchos libros por leer.
Cuentas impagas que vencen hoy.
Sueños de unas vacaciones idílicas y una voz que las tira pa abajo.
Ganas de dejar la universidad.
Ganas de llorar y que alguien las reprocha.
Urgencia porque llegue el verano.
Que arreglar y enchular a la flaca.
Que comprarme ropa.
Ahorrar para el verano.
Que conseguirme una practica o patearla al infinito.
Que dejar de quejarme.
Un cargo de conciencia por no llamar a mi gran amigo.
Que celebrar, después de nueve años, pude jugar y terminar el Diablo III.
Que dejar de gastar plata como aweonao.
Que usar más los lentes.
Que me deje de dar miedo llamar a quien amo.
Sobre todo eso.
Unos padres que pelean por las noches y no se aman.
Una madre que sueña con que todas sus promesas se cumplan.
Una polola que me odia y que no confía en mi.
Una pareja que no puede no enojarse conmigo.
Una polola que dice que me ama.
Una perra que está muriendo.
Dos gatas que no saben nada.
Ramos que no sé de qué tratan y que debo estudiar.
Amigos a los que he dejado botados.
Un amigo que aunque yo no lo quiera, el no ha dejado de quererme.
Un fuerte deseo de autodestrucción.
Ganas de tomar y fumar.
Muchos libros por leer.
Cuentas impagas que vencen hoy.
Sueños de unas vacaciones idílicas y una voz que las tira pa abajo.
Ganas de dejar la universidad.
Ganas de llorar y que alguien las reprocha.
Urgencia porque llegue el verano.
Que arreglar y enchular a la flaca.
Que comprarme ropa.
Ahorrar para el verano.
Que conseguirme una practica o patearla al infinito.
Que dejar de quejarme.
Un cargo de conciencia por no llamar a mi gran amigo.
Que celebrar, después de nueve años, pude jugar y terminar el Diablo III.
Que dejar de gastar plata como aweonao.
Que usar más los lentes.
Que me deje de dar miedo llamar a quien amo.
Sobre todo eso.
sábado, 18 de agosto de 2012
Tristeza
Como Trukuprij dejará de traducir los cómics de La Torre Oscura, creo que la única manera que tendré de leerlos será comprarlos.
Fue bueno, espectacular, mientras duró.
Gracias.
Fue bueno, espectacular, mientras duró.
Gracias.
Peleas
Después de hacer clases me vine en micro a la casa de mi tía. Me subí cargado de una lata y busqué esos asientos que quedan al fondo, esos que Don Graf se empeñaba diciendo que nos mantuviéramos alejados.
Al lado mío iba un maestro, y junto a él, un curaito jugoso y desagradable.
Después de que mis manos dejaran una moneda con una mujer mapuche en un bajo relieve en uno de sus lados, en la mano de un pallador que me dijo:
Le compro yo el sombrero
Que honra a la patria
... A ese hombre tan sonriente...
El curaito dio un jugo tan grande que el maestro le dijo que si no se tranquilizaba, iban a pelear.
Me di cuenta de que el maestro tenía un mango de madera en su mochila, y cada vez que la cosa se acaloraba, este lo tomaba.
Después de varios paraderos, quedaron en bajarse a pelear, y el maestro con martillo en mano, después de que el curadito se bajó pa pelear, lo amenazó que si subía se ganaba su martillazo en la cabeza.
Después la micro partió y el viaje volvió a ser impasible.
Me baje, caminé al metro y me vine.
Al lado mío iba un maestro, y junto a él, un curaito jugoso y desagradable.
Después de que mis manos dejaran una moneda con una mujer mapuche en un bajo relieve en uno de sus lados, en la mano de un pallador que me dijo:
Le compro yo el sombrero
Que honra a la patria
... A ese hombre tan sonriente...
El curaito dio un jugo tan grande que el maestro le dijo que si no se tranquilizaba, iban a pelear.
Me di cuenta de que el maestro tenía un mango de madera en su mochila, y cada vez que la cosa se acaloraba, este lo tomaba.
Después de varios paraderos, quedaron en bajarse a pelear, y el maestro con martillo en mano, después de que el curadito se bajó pa pelear, lo amenazó que si subía se ganaba su martillazo en la cabeza.
Después la micro partió y el viaje volvió a ser impasible.
Me baje, caminé al metro y me vine.
jueves, 16 de agosto de 2012
Derrochando
Hoy iba saliendo de mi casa y me dije que hoy podía gastar plata.
Metí un billete azul en la alcancía pensando en el mochileo (por cierto, aun no junto la plata pal tablet) y me vine a la u.
Pase a macul con grecia al jumbo y caminé con paso decidido a la farmacia.
Compré un blistex (ya no aguantaba los labios partidos) y como estaba en oferta el propóleo aproveché de comprar dos. Y aparte, tenía que cargar el celu desde la semana pasada, así que, intentando recordar el numero y fallando, puedo volver a llamar por el celu claro.
Fui al paradero y me encontré con el Martín y la Valo y nos vinimos en micro juntos, hablando de qué habíamos hecho en la mañana para salir tarde.
Llegué a clases tarde, me senté al lado de la Andrea y la clase estuvo cachirupi. Salí antes de que terminara, crucé blanco encalada a lo vio y me metí a la tienda de electrónicos. De hace un par de días que había visto in cable para el iPod y qué mejor que hoy para comprarlo. Y en eso, vi un teclado USB y dije: es mío. Me hicieron un precio por las dos cosas, pagué y crucé la calle de vuelta.
Ahora estoy afuera de la sala de inglés, esperando que la clase del bloque anterior la desocupe.
Metí un billete azul en la alcancía pensando en el mochileo (por cierto, aun no junto la plata pal tablet) y me vine a la u.
Pase a macul con grecia al jumbo y caminé con paso decidido a la farmacia.
Compré un blistex (ya no aguantaba los labios partidos) y como estaba en oferta el propóleo aproveché de comprar dos. Y aparte, tenía que cargar el celu desde la semana pasada, así que, intentando recordar el numero y fallando, puedo volver a llamar por el celu claro.
Fui al paradero y me encontré con el Martín y la Valo y nos vinimos en micro juntos, hablando de qué habíamos hecho en la mañana para salir tarde.
Llegué a clases tarde, me senté al lado de la Andrea y la clase estuvo cachirupi. Salí antes de que terminara, crucé blanco encalada a lo vio y me metí a la tienda de electrónicos. De hace un par de días que había visto in cable para el iPod y qué mejor que hoy para comprarlo. Y en eso, vi un teclado USB y dije: es mío. Me hicieron un precio por las dos cosas, pagué y crucé la calle de vuelta.
Ahora estoy afuera de la sala de inglés, esperando que la clase del bloque anterior la desocupe.
miércoles, 15 de agosto de 2012
La vida es una mierda
Llego, con los brazos helados y un gran dolor en la garganta y mi mamá se pone a gritar; que como podía ser tan weon, que ya no tengo la edad para andar haciendo weas y que si me resfrio cuatico no hay plata pa ir al doctor.
E igual que mi hermano, gritaba y gritaba lo mismo una y otra vez.
Y todo esto después de haber pasado de la peor manera posible el momento que quería pasar de la mejor.
Y no, no me da todo lo mismo...
E igual que mi hermano, gritaba y gritaba lo mismo una y otra vez.
Y todo esto después de haber pasado de la peor manera posible el momento que quería pasar de la mejor.
Y no, no me da todo lo mismo...
martes, 14 de agosto de 2012
Maldito auxiliar
Por no avisar que llegarías tarde y que por tu culpa no me quiera.
Aunque bastantes veces no me quiere.
Hubiesemos alcanzado...
Aunque bastantes veces no me quiere.
Hubiesemos alcanzado...
Seis meses
Me dices que quieres estar conmigo para siempre y me pongo, incluso, más feliz que antes, cuando yo no me atrevía a decirtelo por miedo a ser demasiado iluso, de recibir una respuesta que no fuera a juego con lo que yo quería. Pero ahora puedo saber que eso no sucederá.
Estas encima mío, siento el calor de tu piel que no me canso de decir que me encanta y te miro.
Tu pelo tiene un efecto como si de una cámara en modo macro se tratara, una imagen que no puedo parar de ver y pensar en lo linda que eres. Hay varias luces iluminando incansablemente que, sin siquiera imaginarlo ellas, logran que el momento sea aun más mágico. Tu respiración es lenta, casi como si no nos importara nada más, solo llenar tus pulmones con el aire de la pieza; que tiene ese olor agradable que se siente apenas cruzas la puerta, como a nosotros, con un leve toque a tabaco, vainilla y canela.
Hay papeles en el suelo y ambos sabemos que hay que botarlos bien, sino algún día alguien descubrirá nuestro tan placentero secreto y todo el papel con el que hemos llenado mi basurero nos mirará y reirá, pero como siempre tendremos algo nuestro, ese quehacer que tanto creo que nos identifica.
Tenía que recordar aun más la cadencia de ese momento, ese estado en el que logramos estar, casi como esas vacaciones con Pedro, donde no necesitábamos más que mirarnos para saber todo del otro y sentir que todo lo que hacemos está bien, yo abajo dando amor con cada poro de mi piel, y tu arriba respirando de una manera agradable con esas canciones de Drexler sonando en el fondo, me sentía capaz de cualquier cosa, pues nos amamos. Y poco a poco, despues de escuchar discos enteros una y otra vez , suavemente, ambos aprendimos y concordamos en que cada vez nos gusta más y podemos, aún, encontrar nuevos detalles, nuevas sensaciones dentro de sus canciones, algo tan lindo como sus rimas.
Y eso es lo que me fascina.
Y han pasado ya seis meses desde que nos vimos por primera vez, a más de mil kilómetros de donde estamos ahora, en un clima y un tiempo tan distinto. Y aún siento en nosotros eso especial que hay, mas que no sé explicar, pero que fascina desde el principio.
La mitad de un año, ciento ochenta y tres días, muchas y muchas horas en las que hemos ido conociendonos, enamorandonos y amandonos, de una manera que no me creí capaz de hacer.
Y estoy feliz, inmensamente alegre de todo lo que hemos construido y, por sobre todo, deseoso de poder hacer todo lo que hemos hecho, y más, durante mucho, mucho tiempo...
Te amo.
lunes, 13 de agosto de 2012
Estadistica
Me digne a venir a clases y nunca me atreví a pensar lo inimaginablemente fome que podía llegar a ser.
martes, 7 de agosto de 2012
Un día queda
Para que al fin vuelva.
Y es bacán, porque el tiempo en total, si sumamos todos los momentos, fue mucho, mucho más que una semana. Quizás, la suma de todos los momentos en los que no estuviste, en los que te necesité, en los que te extrañé y me enojé por más infantil y tonto que fuera, fue una vida entera.
Y después de que hubo días en los que me enojé con todo el mundo, que mandé a la mierda a gente que intentó ayudarme, que no estudié y no me levanté a la hora para ir a clases, que hice malas clases particulares y los días estaban nublados o con mucho sol, de esos días que provocan de un modo inexorable, y a su vez muy triste, rebuscar en mi mochila los lentes azules, para sólo contentarme con el recuerdo de cuando estaban allí.
Así que estoy feliz, estoy cansado después de haber ido por primera vez al gimnasio, y con sueño.
Hoy fui por primera vez al humanista y me gustó mucho.
Volví cansado a mi casa, con hambre, y mi mamá me dio huevo revuelto con queso y tomate, acompañado de la última lata de cerveza que quedaba.
Después de una semana de mierda, al fin, todo vuelve a marchar bien.
Y es bacán, porque el tiempo en total, si sumamos todos los momentos, fue mucho, mucho más que una semana. Quizás, la suma de todos los momentos en los que no estuviste, en los que te necesité, en los que te extrañé y me enojé por más infantil y tonto que fuera, fue una vida entera.
Y después de que hubo días en los que me enojé con todo el mundo, que mandé a la mierda a gente que intentó ayudarme, que no estudié y no me levanté a la hora para ir a clases, que hice malas clases particulares y los días estaban nublados o con mucho sol, de esos días que provocan de un modo inexorable, y a su vez muy triste, rebuscar en mi mochila los lentes azules, para sólo contentarme con el recuerdo de cuando estaban allí.
Así que estoy feliz, estoy cansado después de haber ido por primera vez al gimnasio, y con sueño.
Hoy fui por primera vez al humanista y me gustó mucho.
Volví cansado a mi casa, con hambre, y mi mamá me dio huevo revuelto con queso y tomate, acompañado de la última lata de cerveza que quedaba.
Después de una semana de mierda, al fin, todo vuelve a marchar bien.
lunes, 6 de agosto de 2012
Ciento cuatro
Venia a mi casa después de la U, con la valo enojada conmigo y sin hablarnos.
Fue paja un rato hasta que nos pusimos en buena, y ahí pudimos conversar como la gente.
Se bajó en el lider, yo me puse mis audifonos y seguí el recorrido, pasando por esas calles tantas veces conocidas y amadas. No me quería bajar, había algo que me decía sigue; quizás esos recuerdos de veces que debí haber seguido, así que me decidí a ir a la biblioteca. Después de haberlo pensado algunos días, supe que lo que me falta es leer como antes.
Así que me bajé, intenté comprar maní confitado y al no poder, entré a la biblioteca viva, no esa que me recibió tantas veces, sino a la que queda más cerca de mi casa.
Me di un par de vueltas, entré a una exposición de Troche y elegí los libros.
Después de un mal entendido en el que me querían cobrar por un libro atrasado, pude salir con mi mochila más pesada que antes e ir a tomar la micro.
Fue paja un rato hasta que nos pusimos en buena, y ahí pudimos conversar como la gente.
Se bajó en el lider, yo me puse mis audifonos y seguí el recorrido, pasando por esas calles tantas veces conocidas y amadas. No me quería bajar, había algo que me decía sigue; quizás esos recuerdos de veces que debí haber seguido, así que me decidí a ir a la biblioteca. Después de haberlo pensado algunos días, supe que lo que me falta es leer como antes.
Así que me bajé, intenté comprar maní confitado y al no poder, entré a la biblioteca viva, no esa que me recibió tantas veces, sino a la que queda más cerca de mi casa.
Me di un par de vueltas, entré a una exposición de Troche y elegí los libros.
Después de un mal entendido en el que me querían cobrar por un libro atrasado, pude salir con mi mochila más pesada que antes e ir a tomar la micro.
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